Trastorno por déficit de
atención con hiperactividad
(Attention Defecit Hyperactivity Disorder)
(Source: NAMI
2/13/04)
¿Qué es
el trastorno por déficit de atención con hiperactividad?
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD, siglas en
inglés) se caracteriza por falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Es
el trastorno del comportamiento que más se diagnostica en la infancia y se
calcula que afecta de un 3% a un 5% de los niños en edad escolar.
Aunque generalmente el ADHD se
diagnostica durante la infancia, no es un trastorno que afecte sólo a los
niños-muchas veces se prolonga hasta la adolescencia y a etapas posteriores y
frecuentemente no se diagnostica hasta muchos años después.
¿Cuáles son los síntomas del ADHD?
A decir verdad, existen tres tipos de ADHD, cada uno con síntomas diferentes:
en el primero predomina la inatención; en el segundo predomina el aspecto
hiperactivo-impulsivo y el tercero es una combinación de los anteriores.
Las personas con ADHD en el que predomina
la inatención frecuentemente:
§
tienen
dificultad para poner atención a los detalles o cometen errores torpes en los
deberes de la escuela, trabajo y otras actividades
§
tienen
dificultad para fijar su atención en las labores o las actividades de recreación
que están haciendo
§
parecen
no escuchar cuando se les habla directamente
§
no
siguen instrucciones y no terminan los deberes de la escuela o del trabajo ni
sus actividades
§
tienen
dificultad para organizar tareas y actividades
§
evitan,
les disgusta o se niegan a participar en tareas que exigen un esfuerzo mental
sostenido
§
se
les pierden cosas que son necesarias para realizar tareas o actividades
§
se
distraen fácilmente con estímulos externos
§
son
olvidadizos en sus actividades diarias
Las personas con ADHD en el que
predomina el aspecto hiperactivo-impulsivo frecuentemente:
§
juguetean
con las manos o los pies o no se quedan quietos en su asiento
§
se
levantan de su asiento cuando la situación exige que se queden sentados
§
se
mueven excesivamente o se sienten inquietos en situaciones en la que esto no es
lo adecuado
§
tienen
dificultad para realizar actividades de recreación sin hacer mucho ruido
§
están
siempre en movimiento o actúan como si tuvieran un motor
§
hablan excesivamente
§
responden
impulsivamente antes que se termine de formular la pregunta
§
tienen
dificultad para esperar su turno
§
interrumpen
o molestan a los demás
Las personas con ADHD de tipo
combinado, el tipo más común de ADHD, padecen de una combinación de los
síntomas de déficit de atención y de hiperactividad / impulsividad.
¿Qué se necesita para diagnosticar
el ADHD?
El diagnóstico del ADHD se da cuando la persona presenta por lo menos 6
síntomas de las listas anteriores, comenzando algunos antes de los 7 años, y
además presenta una clara disfunción en por lo menos dos situaciones: casa y
escuela o casa y trabajo. Además debe haber clara evidencia de una disfunción
clínica significativa en lo social, académico o laboral.
¿Qué tan común es el ADHD?
El ADHD afecta a aproximadamente dos millones de niños en EE.UU., o sea, un
promedio de 1 niño por aula de escuela. En general, se ha visto que predomina
más en varones en una proporción de 3 a 1 con respecto a las mujeres. El ADHD
en que se manifiesta la combinación de los síntomas es el más común en varones
de edad escolar mientras que el trastorno en el cual predomina el déficit de
atención es más común entre chicas adolescentes.
Aunque no existe información
científica específica sobre la proporción de ADHD en adultos, este trastorno a
veces no se diagnostica hasta la adolescencia o después, y la mitad de las
personas con ADHD siguen teniendo síntomas del trastorno durante toda su vida.
(Se piensa que las personas adultas a las que se les diagnostica ADHD han
tenido elementos del trastorno desde la infancia.)
¿Qué es el ADD ? ¿Es distinto al
ADHD?
Es una pregunta cada vez más difícil de responder en forma sencilla. El ADHD, o
trastorno por déficit de atención con hiperactividad, es el única término para
el diagnóstico clínico de los trastornos que se caracterizan por déficit de
atención, hiperactividad e impulsividad que se usa en el libro que se utiliza
con más frecuencia para el diagnóstico psiquiátrico. Sin embargo- y es aquí
donde se pone difícil-el ADD, o trastorno de déficit de atención es el término
que las personas sin conocimiento de medicina, los medios de comunicación, e
incluso algunos médicos utilizan más frecuentemente. Algunas personas utilizan
el término ADD para incluirlo todo-después de todo, el ADHD es un trastorno de
déficit de atención. Otras personas utilizan el término ADD para referirse a
las personas en las que predominan los síntomas de falta de atención ya que en
ellas no se manifiestan los síntomas de hiperactividad, y por último, algunos
utilizan ADD o ADHD indiscriminadamente. En otras palabras, cuando las personas
hablan de ADD o ADHD generalmente están hablando de lo mismo, sólo que el único
término "oficial" es ADHD.
¿Está el ADHD vinculado a otros
trastornos?
Sí. De hecho, síntomas como los del ADHD muchas veces se confunden o se
presentan con otros trastornos neurológicos, biológicos y conductuales. Casi la
mitad de los niños con ADHD (especialmente los varones) también tienden a
padecer de lo que se conoce como trastorno de desafío oposicional, que se caracteriza
por un comportamiento negativo, hostil y desafiante. El trastorno de conducta
(caracterizado por agresión hacia personas y animales, destrucción de
propiedad, engaño, hurto y serias situaciones en las que se rompen las reglas
de conducta) se presenta simultáneamente en aproximadamente el 40% de los niños
con ADHD. Aproximadamente, ¼ de los niños con ADHD (en su mayoría niños menores
y varones) también sufren de ansiedad y depresión. Además, por lo menos 25% de
los niños con el trastorno padecen de algún tipo de discapacidad de
comunicación o aprendizaje. Existe además un vínculo entre el síndrome de
Tourette, un trastorno neurobiológico que se caracteriza por tics motores y
vocales, y el ADHD -sólo un pequeño porcentaje de las personas con ADHD tienen
también Tourette, pero por lo menos la mitad de los que padecen Tourette
también tienen ADHD. Además, los estudios están comenzando a demostrar que
síntomas parecidos a los de ADHD a veces son una manifestación del inicio del
trastorno bipolar en la niñez.
¿Qué causa el ADHD?
En primer lugar, se debe entender que el ADHD no se debe a problemas de crianza
ni tampoco el hecho que se padezca de ADHD significa falta de inteligencia o
disciplina.
Existen fuertes pruebas científicas
que apoyan las conclusiones que el ADHD es un trastorno con base biológica.
Recientemente, los investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental
utilizaron la tomografía de emisiones tipo positrón (PET Scan, por sus siglas
en inglés), y observaron que hay una disminución importante en la actividad
metabólica en las regiones cerebrales que controlan la atención, el juicio en
situaciones sociales y el movimiento en personas con ADHD, en comparación con
la actividad metabólica de los que no padecen del trastorno. Los estudios biológicos
también sugieren que los niños con ADHD pueden tener niveles más bajos del
neurotransmisor dopamina en regiones críticas del cerebro.
Otras teorías sugieren que el
tabaco, el alcohol y los fármacos utilizados durante el embarazo o la
exposición a las toxinas en el medio ambiente, el plomo por ejemplo, pueden
causar ADHD. Los estudios también apuntan hacia una base genética para el ADHD
-el trastorno tiende a manifestarse en familias.
Si bien las primeras teorías
señalaban que el ADHD podría ser causado por un pequeño trauma encefálico o
daño cerebral debido a alguna infección o complicación durante el parto, se ha
comprobado en estudios que esta hipótesis no tiene pruebas suficientes que la
apoyen. Los estudios científicos tampoco han verificado que factores en la
dieta influyan en la aparición de ADHD, o sean su causa principal.
¿Qué tratamiento existe para el
ADHD?
Se han recomendado muchos tratamientos-algunos con buena base científica, otros
sin ella-para las personas con el ADHD. Los tratamientos que más se han
comprobado son los fármacos y la terapia conductual.
Fármacos
Los estimulantes son los fármacos que se usan con más frecuencia para el
trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Los cuatro estimulantes
que más se utilizan son el metilfenidato (Ritalin), dextroanfetamina
(Dexedrine, Desoxyn), anfetamina y dextroanfetamina (Adderall) y pemolina
(Cylert). Estos fármacos aumentan la actividad cerebral, la cual es menor en
aquellos con el trastorno, con lo que se aumenta la atención, se reduce la
impulsividad, la hiperactividad y/o la agresividad. Los antidepresivos, los
sedantes antipsicóticos y el antihipertensivo clonidina, (Catapres) también han
demostrado su utilidad en algunos casos.
La reacción al tratamiento varía
según el individuo por eso es importante trabajar de cerca y mantener la
comunicación con el médico. Algunos efectos secundarios de los estimulantes son
la disminución de peso, falta de apetito, problemas para dormir, y en niños, un
retraso temporal en el crecimiento. Sin embargo, estos efectos se pueden
controlar ajustando la dosis. Se ha comprobado la eficacia de los fármacos en
el tratamiento a corto plazo de más del 76% de las personas con ADHD.
Terapia
Conductual
También se ha demostrado la eficacia de estrategias de tratamiento, como son,
premiar los cambios positivos de comportamiento y explicar claramente lo que se
espera de las personas con ADHD. Además es importante que los familiares,
maestros o jefes sean pacientes y comprensivos.
Los niños con ADHD pueden también
beneficiarse si quienes los atienden se fijan bien en su progreso, adaptando el
entorno del aula para satisfacer sus necesidades y utilizando reforzadores
positivos. Siempre que sea lo adecuado, los padres pueden trabajar con el
distrito escolar para preparar un programa de educación individual (IEP).
Otros tratamientos
Existe otra variedad de opciones de tratamiento (algunas bastante dudosas) para
aquellos con ADHD. Entre los tratamientos que no se han comprobado
científicamente están la bioautoregulación (biofeedback), dietas especiales,
tratamiento antialérgico, megavitaminas, ajustes quiroprácticos y anteojos de
colores especiales.
Fuentes
de información recomendadas:
Libros
Driven to Distraction: Recognizing and Coping with Attention Deficit Disorder
from Childhood through Adulthood by Edward M. Hallowell, M.D., and John J.
Ratey, M.D. New York: Pantheon Books, 1994.
Neurobiological
Disorders in Children and Adolescents by Enid Peschel, Richard Peschel, Carol
W. Howe, and James W. Howe (eds). New Directions for Mental Health Services,
no. 54. San Francisco: Jossey-Bass Publishers, 1992.
Taking
Charge of ADHD: The Complete, Authoritative Guide for Parents by Russell A.
Barkley, Ph.D. New York: The Guilford Press, 1995.
Grupos
de apoyo y organizaciones
The
Attention Deficit Information Network, Inc. (AD-IN), 475 Hillside Avenue,
Needham, MA 02194. Teléfono: 781/455-9895. Fax: 781/444-5466. Email: adin@gis.net.
Sitio Web: www.addinfonetwork.com
A.D.D.
WareHouse, 300 Northwest 70th Avenue, Suite 102, Plantation, FL 33317.
Teléfono: 800/233-9273 (llamada gratis), 954-792-8100 (local). Fax:
954-792-8545. Sitio Web: www.addwarehouse.com
Children and Adults with Attention-Deficit Hyperactivity
Disorder (CHADD), 8181 Professional Place, Suite 201, Landover, MD 20785. Teléfono: 800/233-4050 (llamada
gratis), 301/306-7070 (local). Fax: 301/306-7090. Sitio Web: www.chadd.org
Revisado
por el Dr. Rex Cowdry, asesor médico de NAMI, 8/99
Alliance for the Mentally Ill
NAMI of Greater Chicago
1536 West Chicago Ave.
Chicago, IL 60622
312-563-0445